martes, 6 de septiembre de 2016

¿Es lo mismo socializar que sociabilizar?

Ante esta pregunta habrá quien, automáticamente y casi sin pensarlo, habrá respondido que sí. Pero no debería ser así. El hecho de usar dos palabras diferentes (muy similares, pero distintas) debería indicarnos que el significado de éstas también puede ser ligeramente distinto.

Habitualmente escucho estos dos términos usados sin ton ni son y es algo que cada vez soporto menos. Es por eso que hago esta entrada, para explicar, siempre según mi criterio y experiencia, las sutiles diferencias, los matices que separan ambos términos y que puedan quizá ayudarnos a entender mejor porqué suceden ciertas cosas cuando "socializamos" o cuando "sociabilizamos" a nuestros compañeros.

Pese a su evidente parecido, estos dos términos esconden orígenes muy distintos. Su principal y fundamental diferencia es que una tiene su raíz en la palabra "social" y la otra la tiene en la palabra "sociable".

¿Qué implica esto? Pues implica diferencias importantes en su significado. Pese a que ambas tienen una relación directa con la creación y el mantenimiento de los vínculos sociales que hace nuestro compañero a lo largo de su vida, los matices dejan al descubierto las diferencias a las que me vengo a referir. Para entenderlo mejor, vayamos al origen de ambas palabras, a su definición.

Según la RAE

Social

1. adj. Perteneciente o relativo a la sociedad.

2. adj. Perteneciente o relativo a una compañía o sociedad, o a los socios o compañeros, aliados o confederados.

Sociable:
1. adj. Naturalmente inclinado al trato y relación con las personas o que gusta de ello.

Bien, ya tenemos algunas pistas. Pese a que a veces la RAE es tan "poética" y enrevesada  que se hace más complicado entender las definiciones que la propia palabra, en esta ocasión puede servirnos.
En primer lugar, la palabra "social" hace referencia a la sociedad y a la compañía, mientras que "sociable" hace referencia al trato del individuo y a la relación entre individuos.

Teniendo esto en cuenta, deberíamos pensar en el individuo que vive en sociedad (humanos y perros) como alguien con dos facetas: la faceta social, es decir, aquella que implica y repercute en el global de una sociedad y la faceta "sociable", que es aquella que corresponde al trato más cercano de ese individuo.

Los animales sociales hemos de desarrollar ambas facetas. Como animales sociales que somos, humanos y perros tenemos la posibilidad y casi la obligación de comprometernos con nosotros mismos para hacer crecer esos aspectos de nuestras vidas. 
Salvando todas las distancias que nos separan, una vez más encontraremos paralelismos importantes si miramos desde este punto de vista nuestras vidas (humanos y perros).
Curiosamente, en el caso de los humanos, somos tan exagerados que todo lo llevamos a los extremos. En el caso que nos compete, podemos ver personas extremadamente sociales (celebridades, famosos, deportistas...) con un grado de sociabilidad nulo o muy escaso (poca educación, pocos recursos comunicativos, miedos, fobias...). Seguramente también exista lo contrario, pero parece que la tendencia de la sociedad en la que nos ha tocado vivir apunta hacia las élites sociales dejando cada vez más de lado los valores y principios de la "sociabilidad" (educación, respeto...). Para muchos humanos, el reconocimiento social se ha convertido casi en la razón de ser. Es sinónimo de éxito. Y yo no seré quien diga lo contrario. Pero en no pocas ocasiones ese reconocimiento social implica, como he dicho, haber renunciado a gran parte de los principios de la "sociabilidad" y eso nos acaba convirtiendo en personajes excéntricos, huraños y antipáticos.

En los perros, por suerte, no es tan exagerado. Los perros no aspiran a ser reconocidos por millones de miembros de su especie. De hecho, creo que ni siquiera lo entenderían. No. Su vida es bastante más sencilla (y quizá gracias a eso sean más felices) y sus dos facetas, la social y la sociable, están bastante más equilibradas que las de cualquier humano.
Pese a ello, el mal entendimiento que muchos perros tienen con los humanos provoca situaciones incómodas, engorrosas y tensas.
Guiados por las mejores intenciones, los humanos a veces nos empecinamos en socializar a un perro que lo que necesita y pide es sociabilizarse, y a la inversa.
Y eso a veces implica disgustos, riñas y enfados que serían perfectamente evitables.

Quizá muchas personas de las que leen esto habrán leído también (o escuchado) sobre las primeras semanas, el famoso período crítico de socialización... y similares.
Como sucede en los humanos, es muy probable que en los perros también haya una etapa muy temprana de sus vidas en la cual se establecen los lazos y las asociaciones más importantes. Pero ello no implica que una vez terminada o cerrada esta etapa, ya no pueda hacerse nada al respecto.
Su naturaleza social, su curiosidad innata se mantendrá viva si somos capaces de no ahogarla, castigarla ni cohartarla. Esa naturaleza social y esa curiosidad por lo que le rodea irá variando en función de su edad, su madurez y de la gestión emocional que el propio perro tenga sobre sí mismo.

Según lo veo yo, durante los primeros meses o años, los perros descubren y desarrollan sobretodo su faceta más social. Esto no quiere decir que adquieran compromisos con la sociedad como sucede en los humanos. En su caso, explorar su faceta social se traduce en querer conocer, jugar, correr y experimentar aventuras con otros individuos. El trato entre ellos, la pureza de la relación en sí no es tan importante como las actividades que se realizan.
Desarrollar la faceta social contribuye enormemente a ir construyendo la faceta sociable del individuo, ya que para no entrar en conflicto con el grupo cada vez hay que ir desarrollando más códigos y herramientas.
Y poco a poco, el joven perro extremadamente social que quería jugar y correr con todos, que intervenía constantemente en situaciones controvertidas se va convirtiendo en un adulto más tranquilo y "selectivo".
Sus juergas y aventuras de juventud le habrán aportado grandes experiencias y habrá desarrollado muy bien sus dos facetas, la social y la sociable, y podremos disfrutar de la compañía de un gran amigo en su plenitud.

Para llegar hasta ahí hay que dejarse llevar y de ser necesario, buscar la ayuda de alguien que pueda guiarnos y orientarnos. Un buen educador o educadora sabrá cómo echaros un cable si la situación es grave, compleja o si sencillamente os ha superado.

Espero que esta entrada sirva para que alguien, alguna vez en su vida, reflexione antes de decir que está "socializando" o "sociabilizando" a su perro y que cuando lo diga, lo haga con criterio :)

salud!


jueves, 1 de septiembre de 2016

5 razones para pasear con tu perro por la montaña.

¿Problemas en los paseos con tu perro? Ladridos, tirones, miedos, tensiones, "broncas"... ¿son compañeros habituales en vuestras salidas? Si es el caso quizá esta entrada te pueda aportar un punto de vista nuevo y diferente. Y si no es el caso, si vuestros paseos son agradables y apacibles, genial, pero aún así creo que también puede resultar de interés la lectura porque quizá te aporte algo que contribuya a mejorar la relación que mantienes con tu compañero o compañera.

Sin extenderme más, allá van:

1. Una realidad comprensible.
Los estímulos que encontrará tu compañero o compañera en la montaña serán estímulos naturales, mucho más previsibles y asumibles que los estímulos que habitualmente aparecen en sus paseos urbanos (ruidos, sirenas, movimientos rápidos...). Esto es fantástico para aquellos perros que viven enfrentados o atemorizados por su entorno urbano habitual. Incluso para aquellos que ni siquiera lo comprenden.
Además, la riqueza de olores y aromas que ofrece la naturaleza le permitirá relajarse y desarrollar una de sus principales herramientas anti-estres y le brindará una oportunidad genial para profundizar y conocer su mejor sentido: el olfato. 

2. No hay correas que valgan.
Ir a la montaña a pasear implica cierto grado de libertad y confianza "extra". Es absurdo ir a pasear por la montaña con nuestro perro sujeto de la correa exceptuando aquellos casos en los que el "riesgo de fuga" es tal que no queda otra alternativa.
Si aceptamos el reto de confiar en nuestro compañero o compañera muy probablemente nos demos cuenta de cosas que no sabíamos y en muchas ocasiones nos sorprenderá la manera de hacer o de actuar de nuestro compañero o compañera.
Eligiendo este camino estaremos ayudando y propiciando que nuestro amigo desarrolle confianza, seguridad en sí mismo y en los demás y obviamente irá construyendo su propio criterio en muchos aspectos de su vida.

3. El terreno: Un gimnasio natural.
Salir a la montaña de forma habitual es quizá el mejor ejercicio que puede hacer un perro. Seguramente sea el más completo y lo que sí es 100% seguro es que es la actividad más natural que podemos compartir con nuestros compañeros y compañeras.
Pero además de mantenerles en forma, la montaña también mejora la motricidad de nuestros compañeros y con ello también aumenta la confianza y la seguridad del propio animal.
De hecho, la propia morfología del perro está "diseñada" para caminar por todo tipo de terrenos, pero probablemente los terrenos planos, las escaleras y las rampas no sean los más idóneos para un pequeño 4x4 natural como es el perro.

4. El terreno: Temperatura y texturas más apropiadas.
Además de lo comentado en el punto anterior sobre el terreno, hay que añadirle un par de cosas más, por eso lo he hecho a parte.
En primer lugar hay que tener en cuenta que los perros regulan su temperatura corporal, en gran parte, por sus almohadillas. No sudan por todo el cuerpo como los humanos sino que lo hacen por la lengua y las almohadillas.
Ahora pensemos en la temperatura que debe tener el cemento de nuestras aceras a ciertas horas del día (y sobretodo de la tarde). Ese suelo que lleva recibiendo el Sol durante varias horas es el que pisaremos con nuestro compañero o compañera, cosa que no aliviará la ya acusada sensación de calor que tienen muchos perros al salir a pasear.
La textura abrasiva del asfalto de nuestras calles o del cemento de las aceras tampoco contribuirá demasiado para hacer que nuestro amigo se sienta bien paseando por la acera.
Por contra, el suelo natural de arena, piedras, rocas y plantas absorbe la luz en lugar de almacenarla y concentrarla. La montaña aliviará la sensación sofocante de la ciudad tanto mental como físicamente. Cabe la posibilidad de encontrar charcos en los que refrescarse o riachuelos. También los hay que prefieren escarbar un hoyo hasta dar con arena más húmeda y fresca.
Pero no es una cuestión menor si tenemos en cuenta que la sensación de calor sofocante afectará al humor de nuestro compañero o compañera y por lo tanto a su estado anímico y a sus reacciones con el entorno.

5. Mejora el vínculo.
Si de algo podemos estar convencidos es de que las salidas a la montaña mejoran en muchos aspectos la relación que mantenemos con nuestros compañeros. Nos conocemos más, nos desarrollamos individual y colectivamente y fortalecemos ese vínculo inquebrantable que nos une.

Como he dicho al principio, hay muchas más razones. Muchos más "añadidos" y matices pero creo que estas 5 deberían ser suficientes para ver las cosas de forma un poco distinta.

Salud!

lunes, 25 de julio de 2016

Cartell DogVille Verd


DogVille Verd

No és cap secret que a DVB gaudim molt de la Natura, dels espais i de les meravelles que la Mare de tots plegats ens ofereix.
M'agrada caminar per la muntanya, observar-la i contemplar-la i us puc assegurar que és força gratificant. Allà, els estímuls son completament diferents. Els sorolls, els moviments, el pas del temps... tot canvia. És molt fàcil sentir-se còmode, sentir-se bé. I els nostres companys peluts ho saben molt bé.

Malauradament, aquests espais cada cop estan més bruts. Degut a l'incivisme, a la poca consciència o senzillament a la irresponsabilitat d'alguns, estem modificant el nostre paissatge natural i l'estem convertint en un abocador inmens.
La Luna està pixant sobre un troç de plàstic, les restes d'un paquet de galetes. Això seria relativament normal si estiguèssim passejant per una zona urbana, passant pel costat d'una paperera o d'un contenidor.
És per això que a DVB volem dur a terme una campanya per tal de netejar una mica l'estropici i frenar el deteriorament d'aquests espais.
Durant els mesos d'agost i setembre realitzarem una sèrie de sortides per la zona on ens movem habitualment (muntanyes i camins de Cunit) per tal de realitzar un reconeixement de les zones sel·leccionades i començar a documentar gràficament el que ens trobem.
Encara sense intervenir directament, només amb la informació obtinguda, les descripcions i la documentació gràfica realitzarem un dossier que titularem "El dossier de la vergonya" o similar.
Sí, és el que sembla. Vidres....

I presentarem aquesta documentació a persones més expertes que ens puguin aconsellar i ajudar alhora de realitzar intervencions i netejar espais (tractament de residus, perillositat, toxicitat...).

De cara al canvi d'estació, quan les platges es buidin de gent que pren el Sol, realitzarem la mateixa tasca.

Aniré penjant al blog i a facebook informació sobre les sortides que estem fent i que farem.
I si algú està interessat o interessada i vol més informació, que no dubti en enviar-me un correu. A DVB estarem encantats de rebre l'ajuda de qui vulgui participar :)

Salut!
... i més vidres... 

miércoles, 8 de junio de 2016

el día que "Scooby" cortó la N-340

7:45 de la mañana de un día cualquiera. Algo me llama la atención justo al incorporarme en la N-340 al salir de l'Arboç. Unos cientos de metros más adelante, los conductores se comportan de forma extraña, y ese comportamiento provoca caravanas espontáneas, se oyen bocinas de coches y camiones y el tráfico parece avanzar a trompicones. 

En pocos minutos resuelvo todas mis dudas. Un animal oscuro y muy grande se está moviendo erráticamente por la carretera unos metros más adelante. Los conductores intentan esquivánrlo según van llegando, pero la cosa se está poniendo fea. Es plena hora punta para ir a trabajar; la carretera es estrecha, de dos carriles (uno por sentido) y apenas hay arcén; los quitamiedos a ambos lados de la carretera no facilitan la posible salida/hiuda del animal. Y durante las próximas dos horas, la cosa será igual o peor.

Al acercarme con el coche veo mejor al animal, y puedo distinguir la figura de un perro de gran tamaño, un dogo oscuro y gigante. El animal trota cansinamente en la misma dirección en la que voy yo, pero cambia de carril de forma espontánea y no parece ser muy consciente del riesgo que está corriendo y de la situación que está provocando.

Un conductor que va en dirección contraria a la mía detiene su coche a pocos metros de mí. Cuando llego a su altura le pregunto si es su perro, y me contesta que no. 
Es un muchacho joven, de unos treinta y pocos. Es la primera persona que se preocupa por el animal y por el resto. Todos los que pasaron antes escurrieron el bulto, miraron para otro lado sabiendo que la vida de un animal y la de las personas que circulan por ahí están en peligro.

Avanzo hasta acercarme a una zona del arcén que me permite aparcar el coche sin entorpecer el tráfico, aunque el tráfico a esas alturas ya estaba prácticamente parado. Solo pasan algunos "valientes" con prisa que se arriesgan a tener un accidente invadiendo el carril contrario y recibiendo improperios y bocinazos de los que circulan en sentido contrario.

Me bajo del coche. A esas alturas ya tengo asumido que ese día tendría que comprar el desayuno, y salgo del coche con mi bocadillo casero recién hecho. Pero al perro no le interesa la comida. Continua trotando y alejándose de mí. Y para colmo, un camión se coloca tras él haciendo sonar su bocina para que se aparte del medio, pero lo único que logra es asustarle más y hacer que siga caminando en la misma dirección. Huyendo al fin y al cabo.

Unos metros más adelante, un tráiler ha parado en el arcén y su conductor se ha bajado. Lo primero que me viene a la cabeza es "por fin! alguien para echar un cable!" y así ha sido. Y lo ha sido para todos, hasta el punto de que cuando el perro llega a la parte trasera del gran remolque que arrastra su camión, se tumba. Como si supiese que era un lugar "amigo". Y allí ha estado durante mucho rato. Descansando bajo un remolque de 10 metros en el arcén de una carretera. El animal estaba agotado. Pero no puede quedarse ahí, es un lugar muy peligroso para descansar. El conductor del camión vuelve con agua, pero el perro no quiere beber. El perro quiere descansar

Llegados a ese punto, ya habíamos podido ver que el animal no estaba ni mucho menos "a la defensiva". No tenía muy buena pinta pero tampoco parecía tener heridas graves. Rasguños, rascadas, algún corte, el pelo en mal estado. Pero con todo eso y aún con su tamaño, no parece cojear ni se queja de ninguna zona concreta. Me permite acariciarle y al pasar la mano noto el relieve de todas y cada una de sus costillas. Está muy delgado. Quizá hace días que no come, no lo sé. 
Se deja acariciar, siempre desde el respeto, y no muestra miedo ni rechazo hacia ninguno de nosotros. 
Para entonces ya éramos cuatro. Dos hombres más se han bajado de sus vehículos para ayudar. Tratamos de sacarlo de debajo del camión sin forzarle ni empujarle. Los coches pasan a gran velocidad a pocos centímetros del camión. Yo me coloco junto a él, bajo el remolque. Allí estoy un rato, tumbado a su lado, tratando de convencerle. Pero no hay forma alguna de moverle. Sencillamente se está rindiendo.

Dos personas más están ayudando y a "regular" el tráfico (a falta de una puñetera patrulla que lo hiciese) sencillamente pidiendo precaución a los conductores que se acercan. Finalmente decidimos que la única solución para desbloquear esa situación es mover el camión. Es una operación muy delicada. Scooby está echado muy cerca de las ruedas traseras del remolque (utilizaba una de las ruedas como almohada para apoyar la cabeza).

El conductor se sube al camión. Lo mueve muy despacio, con suavidad avanza un poco (nunca pensé que un trasto tan grande se pudiera mover con tal delicadez) mientras los demás comprobamos que todo esté ok. Y ni siquiera le roza. 

El animal ni se inmuta pero la luz del Sol le molesta. Uno de los muchachos trae más agua. Scooby la rechaza. El muchacho y yo le mojamos el hocico para refrescarle y´a los pocos segundos aparece otro de los muchachos con un par de salchichas frankfurt que había sacado de su bocadillo. El grandullón por fin muestra apetito y engulle los trozos que le ofrecen de un solo bocado. Se incorpora con cierta dificultad debido a su tamaño y a la debilidad y entre todos le acompañamos hasta llegar al arcén.

Bien! Ahora ya tenemos una parte resuelta, pero esa era la parte "fácil". Ahora falta lo difícil...

¿Qué hacemos con el Scooby? La policía no se ha presentado y han pasado más de 30 minutos desde que nosotros dimos el primer aviso (seguramente más conductores ya habrían llamado también al ver la caravana y la situación).

Por suerte, uno de los muchachos que se había parado a ayudar resulta ser un voluntario de una protectora, y decide hacerse cargo del animal.  Acerca su coche, abre el maletero y Scooby entra casi por iniciativa propia. Está agotado y hemos tenido que ayudarle a subir las patas traseras. Pero una vez dentro, se ha enroscado y se ha echado a dormir mientras nos despedíamos y finalmente hemos seguido nuestros caminos.

(...)

Esta entrada tiene dos objetivos.

Por un lado, un agradecimiento enorme a las personas que colaboraron, que dejaron a un lado las prisas, los horarios, las obligaciones y demás cosas para intentar ayudar a resolver una situación complicada.
Ese es el tipo de personas que te hacen recuperar la fe en nuestra especie. Pero uno no puede evitar pensar en la cantidad de coches, motos, camiones... que pasaron junto al animal y pensaron "esto no va conmigo...". 

En fin, a esas cuatro-seis buenas personas que ayudaron (especialmente al muchacho que acabó haciéndose cargo de Scooby) les quiero dar las gracias no solo por haberse parado a ayudar, sino también y sobretodo porque han demostrado un respeto brutal al tratar con Scooby. Sus gestos, las voces, las caricias... era justo lo que el perro necesitaba. Por su aspecto, además comida y bebida, ese animal necesitaba motivos para volver a confiar en las personas

Por otro lado, sigo echando en falta una respuesta social a este tipo de situaciones. Es triste que la gente no se preocupe por los demás, pero creo que vamos mal si tampoco la administración ni las autoridades lo hacen.

El peligro REAL que supone un animal de esas características moviéndose erráticamente por una carretera nacional en pleno horario matinal de ir al trabajo, en una carretera además muy transitada por vehículos de gran tamaño y peso... creo que la situación merece algo más que un "Aparten al animal a un lado y sigan circulando... ahora va una patrulla" como respuesta. 

Ninguna patrulla se presentó en los más de 40 minutos que duró la situación (y eso solo contando desde que llegué yo. pero lógicamente el perro ya estaba allí antes...). Ni mossos ni policía local, ni el Tato... y cuesta creer que una patrulla tarde tanto teniendo en cuenta que no estábamos ni a un kilómetro de l'Arboç. Hubiesen llegado hasta caminando de haberlo querido.
No solo el animal estaba en peligro. También lo estaba cualquier persona que circulara por ahí: coches, camiones, motos y autobuses. Además la vía del tren también está muy cerca.

A veces uno piensa que lo difícil es que no pasen más desgracias de las que ya ocurren a diario...

Y lo peor es que este tipo de situaciones son mucho más frecuentes de lo que nos creemos. Aunque no se cuenten, ocurren y quizá si se contasen más seríamos más conscientes de la realidad que nos rodea y, quién sabe? puede hasta que lográsemos cambiar algo las cosas.

Ese día, que no ha sido hoy, 6 personas llegamos tarde al trabajo. Dos nos quedamos sin desayuno. Uno llegó tarde a su entrega y quizá otro no fue esa mañana a trabajar. Pero esas 6 personas nos demostramos los unos a los otros que vale la pena confiar en los demás, y no sólo eso, se lo demostramos a un animal que había perdido casi toda esperanza en el ser humano.

Salud!

jueves, 2 de junio de 2016

el beneficio de la duda

"entonces, ¿tu crees que aunque sea una border collie la podemos tratar como una perra normal?"

Al escuchar o leer esta frase, a uno le pasan muchas cosas por la cabeza. 
Pero cuando la frase viene de una persona que admiras y respetas por su manera de ser y de hacer las cosas, a uno se le tambalean ciertas cosas por dentro y reflexiona.

Lo cierto es que esta frase la he escuchado muchas veces, formulada de varias formas, de boca de diferentes personas, disfrazada de pregunta o de teoría y maquillada para dar explicación a ciertas cosas. Y a eso a es a lo que voy. Porque el hecho de que esta persona se haya hecho esta pregunta a estas alturas me da mucho que pensar.

Para ubicaros un poco, os diré que conozco a esta persona y a su pareja desde hace años. Son grandes personas, ambas amantes de la naturaleza y de los animales. 
Fueron los mejores compañeros de un perro que adoptaron y que se fue demasiado temprano. Ese perro era también un border collie.
Durante muchos años coincidimos en cursos, salidas y eventos caninos. Así nos conocimos. Y desde entonces he visto en ellos una implicación sin igual para ayudar al que era su compañero en aquél entonces, que traía una historia complicada heredada de su vida anterior.

Se volcaron de tal forma que lograron sacar a su compañero del pozo emocional en que algún desgraciado le había metido y os puedo asegurar que ese perro se transformó casi por completo. Se convirtió en un maestro y para mí también en un ejemplo de lo que debería ser un perro: tranquilo, seguro, atento, elegante... Se convirtió para mí en un perro ejemplar, y sus compañeros humanos se convirtieron también en un ejemplo. Con la paciencia como bandera y la empatía como alimento recorrieron un camino precioso que, como he dicho, acabó quizá demasiado temprano para los que les queremos. Pero la vida a veces es así de dura.
Durante los años que caminaron juntos, soportaron muchas "teorías" y consejos de expertos en perros y más concretamente en border collies que les decían lo "mal" que lo estaban haciendo, que un perro de esas características necesita ejercicio, y practicar deporte diariamente, y hacer no se yo cuántas cosas para poder comportarse "bien". Que si no hacían todo eso, el perro rompería cosas, ladraría a otros perros y poco menos que se volvería majareta.
Por suerte, ahí estaba el Maestro de cuatro patas que les enseñaba cada día lo equivocados que estaban esos "expertos consejeros". Su vida, mucho más tranquila y relajada que la de la mayoría de border collies que he conocido, hacía de él una referencia de paz y tranquilidad.
Ahora comparten su vida con una jovencita peluda de la misma raza. Una perrita preciosa, adorable y con la energía de un cachorro de un año, que es lo que tiene.

Explico esto para poneros en situación, porque me parece muy injusto que unas personas que han trabajado duro durante años, que saben y conocen las particularidades de la raza quizá hasta mejor que muchos criadores, se vean sometidas a este tipo de presión hasta el punto de tener que dudar de sí mismos.
Para ellos va esta entrada, y también para todas aquellas personas que comparten sus vidas con algún perro o perra de alguna raza estigmatizada (es decir, casi todas...) y que han de aguantar los reproches y los consejos de "los más sabios".

Para ellos sólo un humilde consejo: no permitáis que nada ni nadie os haga dudar de vosotros. Vuestro mejor aval tiene nombre y aunque ya no esté entre nosotros, sigue y seguirá enseñándonos cosas y eso pasa porque se cruzaron en su vida dos grandes personitas que le permitieron dejar atrás su pasado, su raza y sus historias para ser el gran perro que todos los que le conocimos recordamos.

Para el resto: si sois compañeros o compañeras de alguna raza estigmatizada o marcada, no os dejéis llevar por las leyendas, los mitos y los consejos del resto. Basar vuestra opinión en vuestros propios hechos y verdades, en lo que veis y sabéis y permitiros dudar siempre y cuando vuestro compañero o compañera os lo sugiera.

En esta entrada me he centrado en el border collie porque en este caso concreto es la raza que nos incumbe, pero esto es perfectamente extrapolable a cualquier raza, a cualquier perro. Antes de ser de raza X, es un perro. La raza marcará ciertos aspectos de su morfología y quizá dibujará en su carácter la predisposición para ciertas tareas, ciertas acciones o comportamientos. Pero es tan mínimo el peso real que eso tiene en el resultado final que creo que es absurdo hablar de grandes diferencias entre razas.

No olvidemos esto nunca, y quizá podríamos plantearnos empezar a aplicarlo también entre nosotros, ¿no creéis?
Salud!

P:D: He evitado nombrar a las personas y al perro (o perros) implicados por puro respeto. Sólo las personas sabias se pueden permitir dudar. Y creo que estas personas son ya tan sabias que se pueden permitir dudar hasta de sí mismos. Para eso estamos los demás, para ayudar en lo posible cuando esto sucede.

jueves, 19 de mayo de 2016

primeras etapas, primeras carencias...

Humanos y perros compartimos gran parte de nuestra naturaleza. Ambas especies somos mamíferos, somos animales sociales y somos cazadores.
Cada una de estas características, como ya dije hace unos días, conlleva una serie de necesidades vitales que han de ser cubiertas para que cada individuo pueda crecer y desarrollarse.

Si bien es cierto que el modelo educativo de nuestra sociedad deja mucho, muchísimo que desear también lo es que continuamente se realizan estudios y se ponen en práctica nuevas formas y metodologías que permiten un mejor desarrollo individual y social.

Pero en realidad la formación de la naturaleza del individuo, de sus instintos, empiezan mucho antes de que pisemos una guardería, una escuela o una clase de adiestramiento para cachorros. 
Un bebé humano empieza a desarrollar su motricidad antes de que sus padres se hayan planteado "educarle". Empezamos a mover las manos y las piernas y nuestro cerebro va adquiriendo datos básicos que serán fundamentales para el futuro.
Cuando se espera un bebé, por lo general tratamos de hacer que el entorno en el que se moverá sea seguro. Tapamos enchufes, colocamos espumas en las esquinas y cantos de los muebles, compramos toda una serie de artefactos de colores, cosas con sonidos y texturas, formas. 
Durante unos meses el nuevo humano tendrá a su alrededor toda una serie de objetos con los que podrá interactuar sin peligro, que estimularán sus sentidos y con los que aprenderá cosas y, sobretodo, cubrirá unas necesidades vitales relacionadas con la motricidad, las texturas, las formas, los pesos...

Sólo si tenemos en cuenta que la naturaleza de los perros les hace muy similares a nosotros entenderemos la importancia de las primeras etapas de su desarrollo.
Muchos de los problemas de conducta que presentan perros adultos hoy tienen su origen en etapas muy tempranas de sus vidas.
Resulta mucho más complejo resolver en un perro adulto un problema relacionado con sus etapas más tempranas por diversos factores, por ejemplo, la tolerancia del entorno social: a un cachorro de determinada edad los adultos le permitirán muchas cosas (que ladre, que muerda, que corra...) pero eso no se lo permitirán a otro adulto y probablemente surja un conflicto.

Esto es mucho más habitual de lo que nos podemos imaginar. La inmensa mayoría de perros adultos que hemos conocido en nuestras vidas han sido, de una u otra forma, perros inmaduros. Han dejado etapas por cubrir seguro porque la gran mayoría de perros son separados de su familia (madre y hermanos) demasiado pronto, sin tener en cuenta nada (lactancia, vínculo, referencias...). Y una vez separado de su mundo se le intenta "educar" de forma poco asertiva.

El hecho de que nosotros, en el fondo, seamos recolectores seguramente tiene mucho que ver con que desarrollemos la motricidad de brazos, piernas y manos de forma muy temprana. 
Y de la misma forma el hecho de que los perros sean carroñeros marca gran parte de sus primeras etapas. Ellos también necesitan en sus primeras semanas desarrollar sus piernas, sus "brazos" y sus "manos" y probar texturas, olores, pesos... Y obviamente lo hacen de forma distinta a nosotros.

Pero de no cubrir adecuadamente las necesidades que estas etapas tempranas implican, seguramente nos estemos forjando problemas para el futuro.

Las carencias en estas etapas luego se reflejan en...
Perros adultos que muerden y rompen cosas (cazador y carroñero)
Perros adultos que persiguen y muerden cosas que se mueven rápido (cazador)
Perros adultos con problemas sociales con personas o con otros perros (animal social)
Perros adultos que tiran de la correa (cazador, carroñero y animal social)
Perros adultos que quieren conocer a todos los perros con los que se cruzan (animal social)
Perros adultos con excesiva dependencia (mamífero)
(...)

Y así habría una lista muy muy larga, casi interminable y mucho más detallada y matizada en todos sus aspectos. Obviamente las carencias en estas etapas tempranas se pueden cubrir una vez el perro es adulto. Si sabemos detectar el origen del problema sabremos cómo enfocar la solución. Aunque es cierto que, como he dicho, es bastante más complicado de solucionar. Y no por el perro en sí, sino por el entorno: ni los perros adultos ni tampoco las personas permitirán ciertos comportamientos de otro perro adulto ya que la sociedad les ha hecho entender que no son apropiados. Y probablemente deberemos buscar la ayuda y complicidad de otros actores que no sean los habituales. Quizá también deberemos proporcionar otros entornos, en función de la problemática, para que nuestro compañero o compañera pueda cerrar todas sus etapas y poder así comportarse como un perro adulto maduro o madura.

Por suerte, cada vez más educadores y educadoras tienen en cuenta estos aspectos y hay clases y grupos pensados e ideados para cubrir este tipo de carencias.
Puedo aseguraros que es espectacular ver a un buen educador trabajar con un grupo de personas y perros para trabajar distintos aspectos.

Pero como os digo siempre: tened mucha precaución con esto. No todos los educadores están capacitados para gestionar de forma apropiada un grupo de perros y lo que puede ser una herramienta fantástica si se utiliza bien, también puede resultar un fracaso y empeorar la situación si no se sabe utilizar. 
Como pasa siempre, los hay que mueven el carro y los hay que tratan de subirse a él sin siquiera plantearse de qué va el tema. Simplemente ven otra forma nueva de hacer dinero y se apuntan.
En cuanto al trabajo de grupos, hay muy pocas personas que realmente estén capacitadas, bajo mi punto de vista, para realizarlo de forma apropiada.
De hecho, hay quien habla del trabajo de grupos y sigue considerándose el líder de su manada...

Así que si no queréis fallar y queréis referencias sobre el tema visitad:
- el blog de Albert Vilardell: allí encontraréis más info sobre el trabajo de grupos dinámicos. Él lleva tiempo trabajando este tipo de grupos y obteniendo unos resultados espectaculares. 
- Si queréis información sobre las etapas de desarrollo de los perros, el mejor lugar al que podéis recurrir es al blog de Nicolás Planterose.
- Y si queréis saber más sobre la madurez de nuestros compañeros perrunos, no dejéis de entrar en el blog de Jordi Herrera.
En estos tres blogs encontraréis info sobre charlas, talleres, cursos y seminarios en los que tratan de transmitir su manera de entender la relación humano-perro y la convivencia.

Además, tengo el privilegio de participar con Jordi en uno de estos talleres que realizaremos próximamente en Cardedeu y he de confesaros que es fascinante adentrarse en los caminos que plantean para enfocar la educación canina.

Salud!