sábado, 12 de agosto de 2017

El Mito de la Caverna del siglo XXI.

Cuando Platón hace unos 2000 años planteó el Mito de la Caverna en su libro La República no creo que fuese consciente de lo actual y contemporáneo que resultaría tantos siglos después.

Para quien no lo conozca, el Mito de la Caverna de Platón describe la situación de un ser humano condenado a vivir desde su nacimiento aislado en una caverna de la que no puede salir, y percibe el mundo de esa forma. Su contacto con el mundo exterior se limita al juego de luces y sombras que la luz del Sol arroja en la entrada, de tal modo que su idea de ser humano se limita a algo así como a una serie de sombras alargadas en movimiento.

Esta es una interpretación muy propia y libre de la obra, y recomiendo mucho su lectura porque es como La Metáfora de muchas cosas, pero sobretodo de los límites que el ser humano pone a su propio conocimiento.

Dicho esto, utilizo como referencia esta historia de Platón porque creo que refleja perfectamente la situación de muchísimos perros hoy en día.
Muchos perros viven aislados en sus casas y jardines. Se les priva desde bien temprano del contacto con el mundo exterior y de las relaciones con otros individuos de su especie y poco a poco se transforman en ese individuo que describe Platón en el relato.
Son esos perros que ven el mundo desde una terraza o un jardín. Que corren por la valla que da a la calle de punta a punta ladrando y queriéndose comer a todo el que pasa por delante.

Por desgracia para ellos, muchos perros que viven en casas sufren un aislamiento terrible del mundo que les rodea, y eso repercute enormemente en su salud. Tanto física como mental y emocionalmente, el perro pagará las consecuencias de ese aislamiento y eso repercutirá, obviamente, en la convivencia.

Es por eso que son tan importantes los paseos. Y no sólo el hecho de pasear como tal, sino de que los paseos sean lo más completos posibles, adecuando las salidas a las características de cada un@. 

No sólo el confinamiento en jardines provoca la sensación de aislamiento. También privar de una adecuada interacción con otros perr@s convierte a nuestr@ compañer@ poco a poco en el protagonista perruno del mito de la caverna del s. XXI.

En nuestras manos está convivir con un animal pleno o hacerlo con un rehén.

martes, 8 de agosto de 2017

Un macarra, una rubia y un buenazo.

Ayer por la tarde acudí a un local social acompañado de Luna y Rudy. No suelen venir conmigo a este tipo de sitios, entre otras cosas, porque creo que no son los mejores lugares para pasear (se aburren, no pueden explorar, tienen que estar atados...). Pese a todo, ayer decidí que me acompañaran. Iba a ser poco rato y al primer indicativo de agobio por su parte, nos marcharíamos.

El local es como una pequeña burbuja de tranquilidad en mitad de todo el ruido y gente que va a la playa, a comprar o a pasear.

Alguna vez había coincidido en el local con Rocky, un alegre y bonachón labrador de color chocolate, de unos 5 años de edad y compañero de los propietarios del negocio. Y ayer fue uno de esos días. La diferencia es que siempre que habíamos coincidido yo iba solo, y pasamos buenos ratos de masajes, miradas y caricias.

Ayer yo iba acompañado, y eso hizo que Rocky se comportara ligeramente distinto.

Nada más entrar por la puerta vino a saludarme, pero se frenó a un metro aproximadamente cuando vio q tras de mí entraban Luna y Rudy. Ellos fueron desde ese momento su foco de atención.

Se acercó para saludar a Luna primero, pero no se esperaba que el más pequeño de los tres fuera el más macarra. Rudy se interpuso entre Rocky y Luna, frenando el enérgico avance de éste y proponiendo una situación nueva: ahora hay que saludar a Rudy para poder llegar  a Luna. Y hasta cierto punto, la actitud de Rudy se podría considerar "desafiante" para con Rocky (plantado en pose de chulito, pecho fuera, cabeza alta, boca cerrada, orejas tiesas...)

A todo esto me gustaría destacar el hecho de que Rocky se movía libre y sin correa por el local (local que además conoce perfectamente) mientras que Luna y Rudy permanecían atados a una correa que sujetaba yo.

Como alguna vez ya he comentado, el comportamiento de los perros puede ser muy distinto si van con o sin correa, y ahí estaban los tres actores caninos para hacernos una demostración in situ.

Pasados unos minutos, Rocky seguía en su empeño por conocer a Luna, que permanecía echada junto a mí en pose de esfingie. Rocky, desde la distancia, buscaba estrategias que le permitieran resolver con Rudy sin entrar en conflicto para luego poder conocer a la rubia, que se lo miraba todo con interés.

Habían pasado ya varios minutos y las  cuatro personas que estábamos allí observábamos la situación sin intervenir. Pensé que tanta atención no ayudaba a Rocky en su tarea, ya que éste no paraba de mirarnos. Tenía la sensación de que le estábamos poniendo demasiada presión y decidí intervenir. Comencé a hablar, explicando lo que yo veía que estaba pasando con el objetivo final de distraer un poco la atención de las personas. De esta forma, tanto Rocky como Rudy y Luna podrían tomar sus decisiones sin tanta presión.
Dos de las tres personas parecían estar muy interesadas en lo que explicaba, e incluso nos explicamos anécdotas que ilustraban todo lo que allí estaba pasando. La tercera persona no parecía demasiado convencida. Aguantó bastantes minutos sin hacer prácticamente nada (básicamente chistaba a Rudy cuando éste gruñía a Rocky, cosa que me daba más pie a seguir hablando y que preocupaba muy poco o nada a los tres perros). Finalmente el muchacho no pudo contenerse decidió intervenir para "solucionar" la situación.

Rocky había logrado avanzar mucho en sus "negociaciones" con Rudy, hasta el punto de que Rudy se había movido de sitio y ahora dejaba claramente el camino despejado para que Rocky se acercase a Luna. Rudy se colocó todo lo lejos que la correa le permitió y de espaldas a la situación. Pero Rocky había aprendido a tomar precauciones, y no se dirigió directamente hacia Luna, sino que empezó a  rodear la situación.

Esto fue lo que colmó el vaso de paciencia de la única persona que intervino. Se levantó y se acercó a Luna y a mí (Rudy estaba echado a unos dos metros de nosotros) a la vez que llamaba a Rocky. Y ahí se produjo, para mí, la magia.

Rocky se acercó al muchacho. Orejas hacia atrás, cola caída, paso lento, mirada al suelo... Rudy abandonó su posición para volver a ponerse "en guardia", pero esta vez no era por Rocky, sino por el muchacho que estaba intentando llevar a Rocky hasta Luna.
La rubia, impasible, seguía tumbada junto a mis pies. Rudy no podía acercarse porque la correa se había liado con una pata de la mesa y fue Rocky quien se negó a conocer a Luna en esas circunstancias.

Lo tenía muy fácil, a escasos centímetros. Pero no se había pasado 20 minutos negociando con Rudy para que ahora alguien mandara al traste sus esfuerzos, de manera que se negó a acercarse a Luna. El chico trató por activa y por pasiva de convencer a Rocky. Trató incluso de empujarlo en dirección a nosotros. Pero no hubo manera. Los 30 kgs de labrador chocolate se negaban a avanzar. Plantó su culo en el suelo y el muchacho, de brazos fuertes, no pudo más que moverlo unos centímetros.

Y fue entonces cuando creo que todos vimos el panorama: un ser humano tratando de explicar a tres perros cómo se han de comportar los perros, y los tres perros negando la mayor de la forma más elegante que sabían.

Esto suele pasar mucho más a menudo de lo que algunas personas puedan pensar. Y para su desgracia el resultado no siempre es el narrado en esta entrada.

Finalmente, la situación se solucionó cuando decidí marcharme, al cabo de pocos minutos. Con la excusa de que la correa se había enredado con la pata de la mesa, solté a Rudy y éste pasó olímpicamente de Rocky. Rudy se puso a olfatear y chafardear todo lo que le rodeaba (como hace habitualmente) y Rocky finalmente pudo acercarse y olfatear a Luna.
Fue volver a colocar la correa en el arnés de Rudy y éste volvió a su actitud "desafiante". Antes de marcharme miré a Rocky, que sonreía satisfecho (o esa fue mi sensación, también podía ser que jadeaba agotado por la tensión de la situación).

La intención del muchacho era la mejor, estoy convencido, porque le conozco. Pero a veces olvidamos que los perros son perros y las personas son personas.

Castigar o corregir el gruñido es fatal para la convivencia con nuestros perros y perras. El gruñido es necesario y vital para ellos y para nosotros. 
Intentar mediar en una situación de perros a menudo es más complejo de lo que nos pensamos; y tratar de imponer nuestro criterio sin tener en cuenta lo que está sucediendo a nuestro alrededor es, cuanto menos, temerario.

Rocky consiguió su premio: conocer a la rubia. Pero no a cualquier precio. En educación las formas pueden ser tan importantes como el fondo, y el fin no justifica los medios. Es más, los medios (o formas) a veces importan más que el fin. Como dice la letra de alguna canción: "que no te obsesione el destino, lo mejor está en el camino."

Salud y hasta pronto!

jueves, 3 de agosto de 2017

Las etapas de desarrollo (I)

- ¡mama, mama! Mira ese! tan grande y le tienen que llevar en un carrito! - Le dijo un niño de 3 o 4 años a su madre, mientras señalaba con energía a una persona que pasaba cerca y que iba en silla de ruedas.
- ¡mira cuánto café habrá tomado este señor! - Dijo el niño al cruzarse con una persona negra mientras paseaba con sus padres.

Y así podría poner varios ejemplos más. La verdad es que de crio metía mucho la pata y a menudo dejaba en evidencia a mis padres delante de otras personas. Recuerdo muchas situaciones similares y en parte es gracias a ellos que de vez en cuando me las siguen recordando.

Pero gracias a equivocarme en la etapa apropiada y a recibir buenas referencias de las cuales aprender crecí como individuo y como persona social. Y a día de hoy ya no meto (tanto) la pata. Aprendí a comportarme en diferentes situaciones sociales de manera honesta pero sin decir lo primero que se me pasa por la cabeza. Y así a lo largo de toda la vida. Nunca es tarde para equivocarse y aprender de los errores. El problema viene cuando el error no va sincronizado con la etapa correspondiente. Porque eso a menudo conlleva consecuencias sociales y emocionales.

De ahí que conocer las etapas de desarrollo de los perros sea algo tan vital y necesario para nosotros, las personas que convivimos con ellos.
Sólo así seremos capaces de gestionar situaciones que se nos presentan a diario y acompañar en el crecimiento de nuestro compañero o compañera de cuatro patas.

De la misma forma que pasa con las personas (y en muchas otras especies de mamíferos), el desarrollo de un individuo se divide en distintas etapas, que tienen cada una el objetivo final de hacer crecer emocional, social y físicamente al animal. Durante los dos primeros años de su vida, el perro pasa por una serie de etapas, al principio de su vida más cortas y más largas conforme va creciendo. Obviamente esto no quiere decir que una vez el perro cumple los dos años se hace adulto y ya no aprende nada más. En absoluto. Casi al contrario. Esos dos primeros años son como el "entrenamiento" para lo que le queda de vida de adulto, que son muchos más años.

Si hemos sabido acompañar bien ese crecimiento a lo largo de todas sus etapas, disfrutaremos de una convivencia sana y agradable para el resto de su vida. Si por lo que sea, alguna o varias de estas etapas no se han podido desarrollar correctamente, probablemente nos encontraremos con situaciones incómodas y desagradables durante mucho tiempo y con las que no siempre es fácil convivir.

La importancia del juego en el crecimiento.

Para los perros es vital jugar con otros perros durante su desarrollo y crecimiento. Es necesario por varios aspectos: emocional, social y físico.

"Grupos de investigadores han elaborado formas de impedir el juego a las crías de ratas, durante una fase crucial de su crecimiento, sin privarles, eso sí, de otras experiencias sociales. Las crías crecieron con deficiencias a nivel emocional.[3, 4] Cuando se las expuso a un nuevo ambiente, interactuaron con miedo y fracasaron al intentar adaptarse y explorar, al contrario de como lo haría una rata normal."
fuente: zolani.es

Esta comprobado que para muchos animales, sobretodo mamíferos, es necesario jugar para socializarnos, para aprender de los demás y para compartir. Para saber comunicarte, para empatizar y comprender a los demás... para formar parte de un grupo, para saber desepeñar un rol o una función dentro de un grupo social. Son muchos los beneficios que tiene jugar a todo tipo de cosas durante nuestra infancia y parece mentira que no sepamos interpretar que los perros necesitan exactamente lo mismo que nosotros y que tantos y tantos mamíferos del mundo.

Correas cortas, collares de ahogo o arneses tipo halty, bozales...Todo tipo de artilugios y chismes que limitan a los perros jóvenes y enérgicos que tiran muchísimo de la correa. Y cada vez más restricciones para tener más control sobre sus movimientos, impidiendo a menudo que lleguen siquiera a acercar su hocico al suelo o a otro perro en todo el paseo.

Es jodido ver esa cara de cachorrón que nos mira y nos ladra mientras su propietario le grita y le arrastra alejándole de nosotros. Demasiadas veces he vivido situaciones de este estilo y me sabe fatal.

Es cierto que los perros jóvenes a veces pueden parecer temerarios, o puede darnos la sensación de que han perdido el control sobre sí mismos. Y a menudo sensaciones de ese estilo son las que nos llevan a intervenir y a entorpecer de mala manera su aprendizaje y su crecimiento.

Si no somos capaces de acompañar a un cachorro durante sus primeras etapas, es mejor que pidamos asesoramiento profesional. Porque no es un "vale todo" en cuestión de jugar. De la misma forma que pasa con los críos, nuestra tarea es la de saber qué tipo de entornos son los más apropiados para que nuestro perro o perra se pueda desarrollar adecuadamente sin necesidad de intervenir nosotros. Lugares, perros, personas... Yo suelo decir una frase que dice así: Nosotros podemos decidir el "dónde" y hasta cierto punto el "con quién"; El "cómo" y el "por qué" son cosa suya
Si lo hacemos bien nos ahorraremos esos destrozos en el mobiliario doméstico, esas persecuciones con la zapatilla, esos tirones de correa... etc y obtendremos a cambio una convivencia divertida y enriquecedora, asegurándonos a su vez la compañía de un gran perro o perra adulta para el resto de nuestra vida juntos.

Para acabar, os dejo otro fragmento pequeñito del artículo "Juegos peligrosos: por qué a los niños les encantan y además los necesitan" del enlace que os he puesto antes y con ello os invito a su lectura y a la consecuente reflexión. Sé perfectamente que niños y perros no son la misma cosa. Lo sé. Pero a nivel educativo y sobretodo de crecimiento y desarrollo, no creáis que hay tanta diferencia.

"Tales resultados han contribuido a la «teoría del control de la emoción en el juego» (emotion regulation theory of play, en inglés), una teoría en la que una de las funciones más importantes del juego es enseñar a las crías de mamíferos cómo regular el miedo y la ira [4]. En los juegos peligrosos, los pequeños se dosifican pequeñas cantidades de miedo y practican cómo no perder la cabeza y cómo comportarse según las circunstancias mientras experimentan esa sensación de temor. Así aprenden que pueden controlar el miedo, sobreponerse y salir airosos."

Salud y hasta pronto!

lunes, 17 de julio de 2017

Gilipolleces...

Gilipollez es decir "healthy" en lugar de decir que algo o alguien es sano o saludable,
gilipollez es llamar "running" a correr por la calle,
gilipollez es decir que el "trap" y el "reguetón" son géneros musicales,
gilipollez es pagar una pasta para ir a un concierto de Enrique Iglesias y sentirte estafad@ porque no canta en directo o porque el concierto dura muy poco.

Gilipollez es decir "sacar al perro a pasear" en vez de decir "salir a pasear con el perro",
gilipollez es llamar "foody" a alguien que le gusta la comer,
gilipollez es aglutinar una serie de disciplinas deportivas y decir que has inventado una nueva disciplina deportiva y ponerle un nombre absurdo, preferiblemente compuesto combinando medias palabras en inglés.

Gilipollez es decir "no me hagas spoiler" en lugar de "no me avances nada".
También es gilipollez salir a pasear con el perro "porque tiene que hacer ejercicio",
me temo tiene que hacer mucho más que eso...

Gilipollez es pensar y/o decir hoy en día que hay perros dominantes y perros sumisos,
gilipollez es tirar la pelota una y otra vez porque "al perro le gusta y así se cansa..."
Gilipollez es seguir caminando arrastrando a nuestro perro que trata de oler algo o de orinar.
Gilipollez es usar el gesto de las comillas excesivamente en una frase.
Gilipollez es pensar que el perro no tiene que salir a pasear a la calle porque tiene suficiente jardín.

Gilipollez es hacer una crítica destructiva en lugar de plantear o buscar alternativas mejores.

Gilipolleces hay muchas porque somos muchos gilipollas en el mundo,
pero la idea sería tratar de ser cada día un poco menos. Para empezar, podríamos empezar a llamar a las cosas por su nombre porque en definitiva así es como lo procesará nuestro cerebro.

Así que si te has dado por aludido o aludida mientras leías esto
no te lo tomes a mal. Piensa que está escrito por un gilipollas.

Pero si ha servido para que alguien reflexione un poco sobre lo expuesto, habrán merecido la pena todos los enfados que pueda provocar.
Porque uno trata de ser cada día menos gilipollas, pero eso no se puede hacer solo :)

Salud!

martes, 27 de junio de 2017

Cositas pendientes

Bueno como quizá algunos sepáis hay cosas pendientes que aunque pueda parecerlo, no están paradas. Me gusta compaginar tiempo de estudio y lectura con el tiempo que dedico al blog y seguramente por ello la regularidad con la que publico es relativa.
Por suerte o por desgracia mi cabeza no lleva demasiado bien lo de parar. Me encanta inmiscuirme en mis pensamientos, sentir curiosidad por las cosas y eso hace que me embarque en proyectos interesantísimos pero que no siempre uno puede llevar a cabo (por falta de medios, de recursos, de tiempo...).
Con el tiempo he aprendido a seleccionar qué ideas y qué proyectos son interesantes a la vez que viables. O eso creo. Porque a veces se cruza en el camino algo que se hace más grande y más interesante de lo que pensabas y eso es justamente lo que me ha ocurrido, por ejemplo, con Filosofia DogVille Beach.
Cometí el gran error de pensar que era algo mucho más sencillo de lo que realmente ha supuesto (y está suponiendo). En todos los sentidos, realizar vídeos con un contenido interesante ha resultado ser mucho más complicado de lo que a de entrada me esperaba. En estas semanas nos hemos pasado varias horas en total paseando cámara en mano, charlando conmigo mismo y a veces con Luna y Rudy. Y lo hemos pasado en grande. Pero el resultado no era nunca el deseado. Ruido, viento, planos desenfocados, vídeos que se borran misteriosamente o se corrompen (si si, como los políticos) y se quedan inutilizables... Me han pasado mil cosas que sumadas a la poca idea que tengo sobre el tema de edición de vídeo han hecho que el arranque del proyecto fuese, como he dicho, más duro y difícil de lo esperado.
Por suerte, estar rodeado de gente extraordinaria que me han ayudado y animado en el proceso ha hecho que el mero hecho de haber realizado todo este proceso haya merecido la pena (e insisto: y está mereciendo).
Así que si alguien creía que el canal de Youtube y el proyecto Filosofia DVB estaba parado, que esté atent@ que en breve se vienen cosas chulas :)

Por otra parte, aprovecho también para comentaros un par de cosas sobre las próximas publicaciones que tengo preparadas para el blog.
Por un lado habrá una entrada sobre las etapas de desarrollo. No será una entrada extensa en la que comente peculiaridades de cada etapa. sino que trataré de explicar en pocos párrafos cómo se desarrollan estas etapas de desarrollo (valga la redundancia). Creo que es de vital importancia entender algo tan importante pero sé que donde más se puede aprender sobre este tema no es en este blog, así que daré cuatro pinceladas y como siempre dejaré las referencias oportunas a las que acudir para saber más.
Por otro lado es muy provable que caiga algún que otro relato que hace tiempo que tengo ganas de compartir con vosotr@s. Hace mucho que no publico ninguno y no será por falta de ellos. Por alguna razón dejé de compartirlos y he pensado que no estaría mal hacer una pequeña recopilación de algunos de los que he escrito en este tiempo y colgarlos.


Así que nada, se avecina una buena etapa! espero que la lectura os resulte igual de interesante de lo que a mi me resulta escribir! :)


Salud y hasta muy pronto!!

lunes, 26 de junio de 2017

San Juan 2017

He pensado que un poco de humor gráfico no nos vendría mal a aquellos que hemos sobrevivido un año más a la ruidosa noche de San Juan.
Iba a escribir una entrada unos días antes comentando cositas que podríamos tener en cuenta si nuestro compañero o compañera perruna lo pasa mal con los petardos, pero ando muy liado con otras proyectos (de los que en breve os comentaré noticias también) y no me dio tiempo de acabarla.

Como compensación he hecho este dibujito dedicado, con todo el cariño, a todos esos "petardos" ;)
Salud!

miércoles, 24 de mayo de 2017

Acariciar a un perro no es un derecho, es un privilegio que hay que ganarse

Así es como yo lo veo. Tal cual lo pongo en el título. Y escribo sobre esto porque a lo largo de estos últimos años me he encontrado con mucha gente que cree que tiene el derecho (y a veces parece que hasta la obligación) de acariciar a Rudy, y él tiene sus reservas al respecto.

Como digo muchas veces, acariciar a Luna prácticamente "es gratis". Es decir, no cuesta nada. A poco que la mires y le digas algo ella se acercará a ti moviendo el rabito y probablemente se siente en tus pies esperando que una mano caiga sobre ella. A veces hay suerte y esa mano es educada y respetuosa. Otras veces, la gran mayoría, esa mano es brusca, torpe o descuidada pero Luna le echa paciencia si la persona en el fondo es agradable. Si la persona en cuestión es muy torpe simplemente se levantará y se apartará.

Pero cada individuo es un mundo, y en este sentido, Rudy y Luna son muy distintos. Rudy es muy prudente. Se toma su tiempo, observa y valora antes de acercarse y a veces ni siquiera se acerca a la persona. Aunque ésta le llame, Rudy no se acerca si no lo ve claro.
Pero esto no parece importarle a muchas personas que unilateralmente deciden interactuar con él, y normalmente lo hacen de la manera más torpe: inclinándose sobre él y alargando las manos para dar las clásicas palmaditas en la cabeza.

Rudy ha aprendido a tener paciencia pero a menudo la gente sobrepasa esos límites y es entonces cuando escucho una frases tipo: "- oye! me ha gruñido!" o "- ¿me está gruñendo por acariciarle?" y yo me veo en la situación incómoda de tener que explicarle a esa persona que no le está gruñendo por acariciarle, sino que lo hace porque está siendo un maleducado.

Los niños lo entienden mucho mejor que los adultos. Aunque también es cierto que a un adulto no siempre es fácil decirle que se está equivocando en algo.

He conocido muchos perros que, como Rudy, toman precauciones antes de acercarse o de interactuar con alguien. Las razones por las que lo hacen son muy diversas. Pero lo que está claro es que todas y cada una de ellas son y han de ser respetadas. Sólo así lograremos un buen entendimiento entre ambas partes.

Cuando me llega un caso de este tipo, lo primero que suelen comentarme en la visita es la diferencia de comportamiento que ven en el perro o en la perra respecto a lo que hace habitualmente. Y no es por nada en concreto, sino más bien por un conjunto de cosas que suelo tener siempre en cuenta. Me gusta cuidar los detalles porque sé que los perros son animales muy sutiles y muy observadores. Y quizá esta actitud me lleva a crear algún tipo de complicidad. No lo se. 
El caso es que cada vez estoy más orgulloso del carácter "gruñón" de Rudy y no por el hecho de que sea desconfiado (porque no lo es), sino por el hecho de exigir respeto y educación. La convivencia con Luna le ha permitido desarrollar estrategias similares y cuando puede, se da media vuelta haciendo un movimiento ninja y se aparta de la situación como hace Luna.

El mensaje que Rudy y muchos otros perros y perras lanzan con esta actitud no es un mensaje violento ni amenazante. Al contrario, es una llamada al respeto. Pero no siempre se interpreta como tal y creo que es una lástima porque nos estan dando lecciones gratis cada día.

Como digo en el título y no me cansaré de repetirlo, acariciar a un perro no es un derecho del ser humano. Es un privilegio que debemos ganarnos y ya no sólo para con los perros los demás, sino que empezando por los que tenemos en casa y aprender con ellos.

Salud!

viernes, 12 de mayo de 2017

Y parece que fue ayer...

Era el año 2007. No recuerdo exactamente la fecha pero debía ser esta época en la que el día se hace largo y el clima es más cálido cuando Luna y yo empezamos nuestra aventura en el mundo de la educación canina (por aquél entonces, "adiestramiento en positivo").

Realizamos juntos nuestro primer curso en un centro canino cercano. El curso se llamaba algo así como "curso de buenos modales caninos" y lo que más me llamó la atención era el hecho de que en ese curso no se gritaba ni se daban tirones del collar. Era un curso de "adiestramiento en positivo", concepto completamente nuevo para mí.
Lo que iba a ser un curso de 8 semanas (2 horas de teoría entre semana y práctica de 1 hora el sábado) terminó siendo un periplo de casi dos años.
Conocí a gente maravillosa y como no, grandes perros y perras. Realicé más cursos y más prácticas en el centro y ese curso de buenos modales se convirtió en una especie de "iniciación" en el fascinante mundo de la educación canina.

En 2009 acudí a una charla gratuita que realizaban en Barcelona. La charla era sobre agresividad canina, la organizaba una asociación que me enamoró por su nombre (Udols) y por su logo y la impartía un tal Santi Vidal, del que yo, pobre muchachito de pueblo, apenas había oído hablar. No había oído hablar de Santi pero ya me había encontrado alguna situación delicada en los domicilios y creí interesante saber más del tema.
Esa charla de un par de horas resultó ser el impulso definitivo que me ha traído hasta hoy. Ahí conocí no sólo a Santi, sino toda una forma de entender la relación humano-perro que me reafirmaba y me animaba a continuar indagando.
Asistir a esa charla me abrió la puerta a otro mundo nuevo. Realicé muchos cursos con Santi. Algunos hasta dos veces porque eran cursos geniales.De esa etapa también me llevo muy buenos recuerdos. Muy buena gente, perros espectaculares y una metodología basada en el respeto.

El siguiente paso fue conocer a Nico. Alguna vez había oído hablar de él, muy vagamente pero con referencias muy buenas.
Me apunté a un seminario suyo en 2010 creo que de lenguaje canino, y volví a sentir la misma sensación  de entusiasmo que en su día había sentido en el primer curso de buenos modales y que luego sentí en la charla de agresividad de Santi.
Un nuevo mundo se abría ante mí y las ganas de conocerlo crecían exponencialmente. Asistí a varios seminarios de Nico para seguir empapándome y aprendiendo y este camino también me llevó a conocer a gente maravillosa con la que he compartido muy buenos momentos.
La participación en el proyecto del cuaderno "Valores y principios de la educación canina" en 2012 fue algo genial que conllevó un trabajo muy chulo. La forma de trabajar, los grupos, las reuniones... la sensación de estar escribiendo una historia distinta, una historia en la que todos y todas los que estábamos allí creíamos (y creemos) firmemente. Fue genial.

Ese proyecto, aunque no hubiese participado, no sólo abrió un nuevo mundo, sinó que lo hizo pisando fuerte, diciendo "estos son nuestros principios y nuestros valores. Nuestra forma de entender la educación canina se basa en esto. Y esto es sólo el principio".

Desde entonces sigo formándome cada vez que tengo oportunidad porque cada vez hay más gente que se anima a plantear cursos, talleres y actividades interesantes. Y en esos cursos no sólo se aprende de perros, sino que además se conoce a personas y se viven experiencias únicas muy chulas.

También yo he impartido cursos y charlas, junto a mi compañera en DGV, Roser Archs (Rous). Además de visitas a domicilio, cursos y charlas, he tenido oportunidad de participar en diferentes eventos caninos. Exhibiciones, ferias, concursos y de hecho hasta hicimos nuestros pinitos en el mundo de la seguridad privada en una unidad canina.

El mundo del olfato canino me fascina desde que Santi me presentara su forma de entenderlo en un curso que hice allá por 2009-2010. Su forma de entender el adiestramiento y la admiración que sentía hacia sus perros y compañeros de trabajo despertaron algo en mí. Ese curso me gustó especialmente y fue uno de los que hice más de una vez. Y no olvidaré nunca un momento muy especial que viví con Togo, uno de sus compañeros perrunos. Sostuve su correa durante unos minutos, mientras él preparaba la zona para hacer un ejercicio práctico en el que yo iba a ser el guía de Togo (???¿¿¿!!!) Recuerdo que estaba nervioso y justo antes de empezar el ejercicio Santi me dijo "llevas un Ferrari tio,trátalo bien". La confianza me permitió entender el mensaje en toda su amplitud. Esa frase quería decir algo así como "llevas al mejor compañero, si él falla es tu culpa. Tenlo claro". Y no se trataba de una amenaza, sinó más bien de un desafío, un reto. Quien conozca a Santi sabrá de lo que hablo.

Como he ido diciendo, estos años me han llevado a conocer a grandes personas, profesionales o no de la educación canina. Y también grandes perros, que han sido mis mayores maestros. 

Pasados estos años me doy cuenta de que he ido quitándome o perdiendo etiquetas por el camino, cosa que me alegra. Empecé queriendo adiestrar a mi perra en positivo y hoy estoy aprendiendo de ella y de toda su especie.
Estoy convencido de que este camino me ha hecho mejor persona en muchos sentidos. No es que crea que fuera mala gente antes ni tampoco creo que sea la mejor persona del mundo hoy. No se trata de eso, Me refiero a la forma de entender las cosas y de gestionar incluso mi vida según unos principios y unos valores muy claros.

He entendido que de poco sirve tratar de enseñar algo en lo que no crees, y los mismos principios que dan base a la educación canina dan base también a mi forma de entender la vida. Mis relaciones sociales, familiares, mi relación con el mundo en general se basa en la empatía, el respeto, la honestidad y la confianza y os puedo asegurar que desde que lo entendí, mi vida ha mejorado mucho.

Quizá no mantengo contacto con todas las personas con las que me he ido cuzando en estos años, pero os puedo asegurar que os tengo muy presente. Porque hay cosas inexplicables en el cerebro humano y concretamente en el mío se dan sucesos tan raros y contradictorios como el hecho de tener muy mala memoria para algunas cosas y en cambio recordar por mucho tiempo a personas especiales que se cruzan en el camino para aportar algo, y que pese a no mantener un contacto desde hace meses o años, ahí están, en un lugar muy concreto y muy accesible de la memoria. Aguardando para cuando nos volvamos a encontrar.

En fin, lo que os decía en el título: parece que fue ayer, pero han pasado ya 10 años. Y lo mejor, lo mejor de todo con diferencia ha sido la compañera perruna y maestra que me ha acompañado y aguantado estos 10 años.
Esta entrada en realidad es para ella, que está aquí echada a mi lado durmiendo. Porque la he metido en situaciones y líos que poco se esperaba ella hace una década y ha salido airosa y con mucha elegancia de todas y cada una de ellas.

Por Luna y por otros 10 años más en esto. 

Desde hace ya casi cuatro años no estamos solos (aunque en realidad nunca lo estuvimos). ya que contamos con la compañía de Rudy en casa y del resto del equipo de DVB: Rous, Ganjah y compañía.

A tod@s muchas gracias por esta década, por todo lo que me habéis aportado y sobretodo, por todo lo que nos queda por recorrer!

Salud!

sábado, 29 de abril de 2017

El passeig urbà i la vida social amb corretja

Dissabte que ve passarem una bona a Vilanova passejant i explicant quines son les coses més importants a tenir en compte alhora de passejar amb el nostre company o companya de cuatre potes.
Els passejos urbans poden ser igual d'enriquidors que els que fem per la muntanya o per la platja, però hem de saber com enfocar diferents situacions que se'ns poden prensentar i gestionar-les adequadament.

domingo, 2 de abril de 2017

Vuelve Filosofia DVB

Con un poco de retraso, aquí llega lo que prometí: Filosofía DogVille Beach regresa! Lo que empezó siendo una colaboración semanal en un programa de radio y que resultó una experiencia muy enriquecedora, ahora la hemos "transformado" en una serie de vídeos.

En ellos compartiremos paseos, dudas, reflexiones, entornos... y seguiremos haciendo llegar nuestra forma de entender la educación canina por las ondas (antes de radio, ahora de wifi jeje).
En fin, os dejo con el vídeo y ya me decís lo que os parece :)

Dale al play! :D

(o entra en este enlace si no puedes reproducir el vídeo)
video

martes, 14 de marzo de 2017

Cuando un perro ataca a una persona...

"La intensa atención que los medios de comunicación prestan a los fatales ataques de los perros, aparentemente sin provocación previa, dan la falsa y exagerada impresión de que los perros suponen un gran riesgo."
del libro "Niños, niñas y perros"

"La noche empezaba a cerrarse, pero los investigadores ya tenían claro que los animales podrían ser perros, de razas potencialmente peligrosas, ya que en esas zonas no existen depredadores salvajes capaces de causar la muerte a humanos." Esto es solo el principio. El artículo continúa con perlas del estilo: "Los perros de razas potencialmente peligrosas, como en este caso la raza "pitbull", al no ser razas puras pueden carecer de un carácter equilibrado y si no están suficientemente entrenados pueden convertirse en perros muy agresivos, capaces de causar heridas mortales a las personas."
Esto está publicado en la web de El Mundo. Pero no es hacia el artículo en sí hacia donde me gustaría poner el foco en esta entrada. Me gustaría que ampliásemos el zoom o radio de ese foco. Porque este artículo es sólo una pequeña muestra (una de las más recientes) del tipo de noticias que podemos leer, escuchar y ver en los grandes medios de comunicación.
En el fragmento que he escogido para empezar la entrada, Kendal Sheperd habla de "intensa atención" para referirse al comportamiento de la prensa en situaciones dramáticas de incidentes entre perros y personas. Yo añadiría lo tóxica, perjudicial y dañina que resulta este tipo de atención para el mundo del perro.
Los estereotipos están a la orden del día y frases como "atacó sin avisar" o "se volvió loco" suelen ser tan falsas como habituales. La gente que comparte su vida con un perro de los estigmatizados como "perros potencialmente peligrosos" se sienten como delincuentes por alimentar y cuidar a un animal que podría acabar con él o con cualquiera de nosotros de un momento a otro. Conozco bien esa sensación. Te miran como a un loco cuando acercas tu cara a la de Thor, un precioso dogo argentino, casi como si fueras el domador de un circo que mete la cabeza en la boca del león o del cocodrilo. Al segundo siguiente, Thor responde con uno de sus fantásticos lametones y esa persona que observaba preocupada suspira ya más relajada. Tu sonríes y disfrutas.
Podría contar muchas historias para romper una lanza en favor de esos perros a los que me niego a denominar como "peligrosos", pero no creo que sea el lugar para hacerlo. Pero invito a cualquier persona a tratarlos como a todos los demás. Independientemente de la raza, del tamaño de su cola.... Respetar al animal es la base para que situaciones como las que se narran estos artículos no sucedan.
Pero es innegable, por otra parte, que la criminalización y estigmatización de determinadas razas supone un atraso social que sólo alimenta el problema. Limitar la libertad de estos perros les supone, a menudo, un grave problema social para ellos y para sus acompañantes humanos a la hora de relacionarse con otros perros en el parque y en la calle. Las correas extremadamente cortas, los bozales, los collares de ahogo... son herramientas nada eficaces en la educación del perro.
Todo esto sumado al hecho de que las peleas de perros siguen siendo un negocio, por mucho que cueste de entender, y que las autoridades siguen permitiendo la cría ilegal e irresponsable, hace que el mundo de los perros de presa parezca algo casi demoníaco.

En este país la prensa, en muchas ocasiones casi sin información o con información sin contrastar, da rienda suelta a su creatividad inventando historias con titulares jugosos que atraigan muchos lectores y poco o nada le importa dejar a su paso una serie de disparates mediáticos si eso atrae más clics en su web.
Y lo más triste es que normalmente, la actuación de las autoridades en este tipo de casos siempre suele terminar de la misma forma para sus protagonistas caninos: la muerte. Desconozco si existe algún tipo de protocolo para evaluar a los animales en este tipo de caso pero me encantaría saberlo. Y de existir, que me parecería lo lógico en una sociedad civilizada, me gustaría saber los detalles de dicho protocolo. Pero me extraña mucho que en unas pocas horas de tiempo a valorar a un animal de manera objetiva y decidir que éste ha perdido totalmente su derecho a la vida. Hay que resaltar siempre que en los casos raros, muy raros, en los que un perro puede atacar a una persona, siempre siempre la responsabilidad será de un humano. Algo muy malo durante mucho tiempo le han hecho a esos perros para que ataquen a una persona que se cruza en su camino. Y no sólo en este caso en concreto. En todos. Y aún así eso no les hace incompatibles con la vida. En su gran mayoría son perros recuperables emocionalmente hablando. Una terapia apropiada podría ayudar a esos perros a "reinsertarse" en la sociedad. Pero claro, para ello harían falta muchos más medios y recursos, y al final, no nos engañemos, la gran mayoría de la sociedad de este país dormirá más tranquila esa noche sabiendo que los 5 perros que mataron a una persona ya están muertos.Al día siguiente, cuando vean a su vecino paseando a su dogo argentino, le mirarán distinto. Así es mejor para todos ¿no? bueno, menos para los perros claro. Siglos y siglos después, seguimos haciendo caso ciego a ese refrán tan español que dice "muerto el perro, se acabó la rabia.". Esa es la rabia del perro en el s. XXI.

Esta entrada la inspiró una nota de prensa que hace unas semanas publicó Obertament, una agrupación que lucha contra la estigmatización de las enfermedades mentales y de los enfermos mentales. Salvando todas las distancias, y sin haber sucedido los hechos acaecidos en Alicante, la agrupación hizo un comunicado en protesta tomando como referencia una notícia de un conductor que detuvieron conduciendo un camión de bombonas de gas robado. La prensa, poco después de suceder la noticia del conductor, empezó a emplear términos que señalaban claramente la enfermedad mental como motivo principal de lo sucedido. En pocas horas se supo que nada había de cierto en ello y la organización Obertament publicó la nota de prensa.

Viendo cómo suceden estas cosas a uno le hacen plantearse seriamente el tipo de sociedad que estamos construyendo. Pero entonces miro a Luna o a Rudy, que no andan lejos, y se me pasa el mal humor. Porque ellos para mí representan algo así como mis valores y mis principios. Nos demostramos cada día que una sociedad basada en el respeto es posible. Aunque sea una sociedad de tres ;)

Salud y hasta la próxima!

lunes, 6 de marzo de 2017

Revista Dogstar

Os dejo el enlace al número 9 de la revista Dogstar. Un número muy especial para mí ya que colaboro con un artículo. Pero eso es lo de menos. Artículos interesantísimos sobre educación canina como el de Virginia Millares en el que nos habla del olfato canino y de sus particularidades, o como el de Eduardo Cabanillas que nos narra su experiencia de viajero y observador perruno en el Nepal. También artículos relacionados con la salud de nuestros compañeros más peludos de la mano de Mercè Gimenez y encontraréis también información relacionada con la convivencia humano-gato (tema sobre el que me preguntan muy a menudo en visitas y charlas) que nos ofrece Laura Trillo. Como digo siempre: perros y gatos son animales distintos, con características propias de cada especie. Lo que "vale" para unos puede "no valer" para los otros ya que su naturaleza es distinta y siempre aconsejo en temas felinos el asesoramiento de otra persona ajena a mí cuando hay algún conflicto en la convivencia con gatos o cuando simplemente alguien siente curiosidad por saber más sobre ellos.

Lo dicho, una lectura muy muy interesante y recomendable! :)

Revista Dogstar, 9 - El olfato canino

Salud y hasta muy pronto!

domingo, 26 de febrero de 2017

Comunicación Química: más allá de nuestros sentidos

Seguramente alguna vez hayáis oído e incluso usado la expresión "tener química" para hacer referencia a alguien. Pues esta expresión, dicha la mayor parte de las veces a la ligera, podría tener un sentido muy real y práctico en el mundo que perciben los perros. Sobretodo en cómo lo perciben.

Dejando de lado lo anecdótico de la expresión en sí, lo cierto es que humanos y perros compartimos espacio y tiempo, pero no percibimos la realidad que nos rodea del mismo modo. Sabemos, de hecho, que los perros utilizan sus sentidos de forma muy distinta a nosotros. No descubrimos nada al decir que los perros utilizan el olfato como sentido principal y eso les permite conocer y reconocer el mundo.
Sabemos también que el olfato del perro es capaz de percibir olores y matices que no somos capaces ni de imaginar (pese a que cada día, en cada paseo nos demuestren de lo que pueden ser capaces).
Y más allá de lo puramente cotidiano para la mayoría (olfateo de basuras, pipis y heces de otros perros, plásticos, envoltorios, etc...) cada cierto tiempo leemos en la prensa casos de perros y perras que han ayudado, por ejemplo, a rescatar a alguien que se había perdido, o que han ayudado a localizar a personas que habían quedado sepultadas. También ayudan a detectar sustancias escondidas y lo más sorprendete, a priori, es que muchos de ellos lo hacen sin adiestramiento previo. Perros que avisan prematuramente a sus propietarios de una enfermedad, antes de mostrar síntomas y antes de que cualquier instrumento médico inventado por el ser humano sea capaz de detectar el más mínimo cambio en su organismo.

Y no sólo eso. Como educador, he conocido muchos perros con una sensibilidad a la comunicación química espectacular. Pero para entender todo esto mejor, quizá sea conveniente explicar qué es esto de la comunicación química.
Para empezar, deberíamos tener en cuenta que la comunicación humano-perro se puede clasificar en tres grandes grupos: oral (voz y sonidos), gestual (lenguaje corporal) y química (COV compuestos orgánicos volátiles).



De los dos primeros grupos ya hemos hablado en otras entradas y no quisiera hacer esta demasiado larga. La comunicación química se distingue de las otras dos porque es la única que es unidireccional. Es decir, así como la voz, los sonidos e incluso el lenguaje corporal son bidireccionales (ambas partes podemos emitir y recibir), nuestro organismo no está tan preparado para recibir, procesar y entender lo que pudiera recibir por este canal (el químico). La evolución nos ha dotado de otras capacidades pero nos ha hecho prácticamente insensibles en este sentido.
Los perros, en cambio, pueden y saben procesar la información que les llega por este canal. Su olfato está preparado para captar este tipo de señales que emitimos de forma involuntaria y que responden a cambios fisiológicos más que a pensamientos voluntarios.
Dicho de otra forma, la comunicación química es el resultado de reacciones fisiológicas en nuestro organismo provocadas por la interacción con el entorno.
Esto se traduce en que resulta absurdo intentar fingir un estado anímico ante nuestro compañero o compañera de cuatro patas. Esa es quizá una de las claves del éxito de la convivencia entre humanos y perros. Su gran capacidad de observación y su olfato van a darle en pocos segundos la información real de cómo nos encontramos. No sirve de nada intentar fingir relajación cuando estamos nerviosos, ni al contrario. Ni nada por el estilo.
Es por esto que cuando se trabaja el miedo, la calma o cualquier otro aspecto relacionado con el comportamiento de nuestro perro lo primero que debemos hacer es mirarnos a nosotros y ser conscientes de lo que podemos estar transmitiendo de forma involuntaria.
Si nosotros no somos capaces de mantener la calma en una situación concreta no podemos pedirle a nuestro acompañante perruno que lo haga. No estamos en condiciones de hacerlo, así que será mejor que ganemos distancia con aquello que nos preocupa y que intentemos empezar a trabajar desde un lugar más apropiado para ambos, en el cual nosotros podamos mantener la calma y relajarnos.
Será entonces cuando todo en nosotros esté indicando a nuestro acompañante que es hora de relajarse.

Para acabar, decir que la voz es quizá la herramienta comunicativa menos eficaz. El lenguaje corporal es mucho más fiable para ellos. Y la comunicación química es probablemente la fuente más eficaz y fiable para ellos. Así que ya que no la podemos controlar (por lo menos voluntariamente), estemos atentos a sus respuestas en este sentido. Porque pueden darnos pistas muy interesantes para resolver conflictos y enigmas que esconden algunos de sus comportamientos.


Salud y hasta pronto!

martes, 17 de enero de 2017

Viviencias y experiencias de un paseante

Hace un par de días, el domingo por la tarde, nos disponíamos a emprender un tranquilo y relajado paseo por la montaña. Escogí una montaña cercana que me encanta. Los más mayores la llaman "montaña negra" aunque la mayoría, por no decir todos, han olvidado el porqué de ese nombre. No es la más alta, ni quizá la más bonita ni tampoco la que goza de las mejores vistas en su cumbre, pero esconde en ella un encanto muy especial que la han hecho ser parte fundamental en la Historia de la zona.

Elegí ese lugar porque quería poner a prueba a Rudy. Días atrás, por algun motivo que desconozco, Rudy no quería apoyar una de sus patas traseras. No parecía excesivamente preocupado y tras inspeccionar, palpar y masajear un poco la zona, decidí no darle mucha más importancia de la que le daba él. Con el paso de los días, de las horas, la mejoría era exponencial hasta el punto de estar aparentemente bien tres días después de su cojera. Sobra decir que durante esos dos o tres días las exigencias a Rudy en los paseos y en casa se redujeron al máximo. Procuré no apurarle ni meterle prisa en nada, esperarle más de lo habitual y los paseos fueron básicamente por la playa, donde parecía que apoyaba la pata con más naturalidad y confianza.
Dicho todo esto, vuelvo a lo que decía. Escogí esa montaña porque en sus caminos se esconde una buena rampa, relativamente corta pero dura y muy muy cuesta arriba. 
Rudy y Luna, en condiciones normales, suben y bajan esa rampa tranquilamente y siempre llegan arriba antes que yo. Luna hasta se permite el lujo de subir y bajar de vez en cuando para ver qué tal me va a mí.
Para mí es como una especie de indicador de cómo estamos de forma. Procuro visitar esa zona a menudo porque además de esta rampa hay caminos y zonas muy chulas en las que nos encanta pararnos.

Salimos los tres del coche, cada uno con sus ideas y sus cosas en la cabeza. Pero poco nos duraría esa tranquilidad. Luna, como es habitual en ella, iba unos metros por delante mío y fue la primera en ver el panorama. Se colocó en posición de "hay alguien o algo delante y viene hacia nosotros". Un segundo después, junto a ella, Rudy hizo exactamente lo mismo, pero él decidió avanzar un poco más, con la mirada fija en "aquello".

Cuando me acerqué vi la situación. Una perra color canela se acercaba a Rudy correteando y con actitud amistosa, pero más atrás había un humano intentando coger en brazos a otra perra. Ambas perras eran mucho más grandes que Rudy y que Luna. Serían del tamaño de un pastor alemán, aproximadamente. Cosa que hacía casi surrealista la situación se nos presentó con un señor, tirando a bajito, intentando sujetar en brazos a una perra que se mostraba visiblemente incómoda por las circunstancias.
El primero en llegar a su altura fue Rudy que rápidamente centró su interés en oler a la perrita que estaba en brazos del señor. Los intentos de Rudy fueron inútiles porque el hombre apartaba a la perra de Rudy cada vez que éste levantaba su hocico. Luna pasó por al lado del señor sin más. Y cuando pasé yo el hombre me dijo, como justificando su actuación "es que de pequeña la mordieron y tiene muy mal genio!". Yo saludé y seguí el ejemplo de Luna. No quise alargar más una situación tan incómoda para todos.

No tuve tiempo para pensar en lo que acababa de pasar porque apenas tres metros más allá, nos esperaba "adiestrator": un señor que vestía con una cazadora verde militar, con un walkie en la mano y con tres obedientes servidores de sus mandatos tumbados en forma de efigie junto a él. Mientras comentaba algo con el señor de la pèrra en brazos, yo me vi en medio de un fuego cruzado que no me gustaba un pelo. Intenté pasar de largo pero Rudy y Luna querían conocer a los tres perros que se mantenían en una posición de "tumbado" claramente en contra de sus deseos. Eran tres perros grandes. Dos malinois (pastor belga) y un basset (rastreatoooorrr...!). Iban equipados con arneses k-9, cosa que habitualmente no suele ser un buen indicativo bajo mi punto de vista (suelen ser sinónimo de adiestramiento, de perros de trabajo... etc).
Alguno de ellos, creo que el basset, hizo un leve movimiento para acercar su hocico al de Rudy pero enseguida fue atajado por una orden contundente del humano, un grito seco, y rápidamente volvía a su posición de "¡firmes!".
Visto lo visto, avancé unos metros con Luna y llamé a Rudy para que nos acompañara y entonces "adiestrator" me preguntó algo así como "¿vais a estar por la zona?". Tras confirmarle la evidencia, me comentó que si escuchaba ladridos no me preocupase porque estaban entrenando con los perros. Eran perros "de rescate", de ahí toda la parafernalia.
Como muchos sabréis, el mundo del olfato perruno es algo que me encanta y hace ya unos años Luna y yo hicimos nuestros pinitos en el mundo de la detección realizando cursos, exhibiciones y formando parte de un equipo de trabajo de seguridad preventiva.
Pero lo que he conocido en todos estos años en el mundo de los llamados "perros de servicio" o "perros de trabajo" no me ha gustado nada. Los métodos, la falta de respeto hacia el animal (que dicho sea de paso es la parte que sabe de estos temas) y en general la sensación de que los perros no son más que meras herramientas que además en muchas ocasiones están en manos muy inexpertas e incapaces me han alejado de la parte profesional del olfato canino, cosa de la que no me arrepiento.
Por todo eso y por mucho más decidí no entablar conversación alguna con ese señor a quien yo bauticé mentalmente como "adiestrator" y proseguimos nuestro camino.

El resto del paseo, una hora aproximadamente, fue perfectamente normal. Sin frikis, sin situaciones surrealistas. A estas alturas no será creíble lo que voy a decir, pero es real. A mí me encanta encontrarme a gente que pasea sola o con sus perros por la montaña. ¡En serio! Me encanta charlar un poco, dejar que los perros se saluden y tal. Pero siempre que la situación sea agradable para tod@s, incluyendo por supuesto a los perros. 

Ya estaba cayendo el Sol cuando terminábamos el paseo. Apenas quedaban una curva y unos metros para llegar al coche y esta vez fui yo el primero en reaccionar a la situación. ¿Por qué? muy sencillo, "algo" o alguien se acercaba por detrás. Como he dicho antes, Luna y Rudy suelen ir unos metros por delante de mi a modo de exploradores, y más aún cuando nos acercamos al coche. Cuando me giré, vi a alguien familiar. Iba con las manos en los bolsillos y vestía una chaqueta de color verde. Volví a girarme para fijarme en su cara y tratar de recordar e identificarle. Y lo conseguí.

Era una persona a la que yo conocía, pero él a mí no me reconocería. No podía culparle ya que han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos y aún así, dudo de que él en su día me conociera. Hace entre 15 ó 16 años él era director del instituto al que yo iba. Nunca me dio clase directamente porque él era profesor de ciencias y yo siempre opté por las letras. Pero recuerdo las salidas que organizaba a la montaña con los alumnos y en alguna ocasión me apunté y fui con ellos a "buscar piedras" por las montañas de Calafell.

En unos segundos recordé muchas cosas y tuve muchas ganas de entablar conversación con él pero la situación no era fácil. ¿Sabéis lo incómodo que es que alguien te conozca pero tu no a él? no tenía mucho tiempo porque estábamos llegando al final de la ruta y tenía que tomar una decisión... entonces se me ocurrió la forma: la chaqueta verde! Le pregunté (casi para aliviarme) si él era parte del grupo de personas que estaban trabajando con perros y tras decirme que no, llevé la breve conversación lo más hábilmente que pude (intentando no parecer un psicópata con manía persecutoria) hasta el punto de agradecerle esas salidas que hacíamos, porque sinceramente creo que fueron parte importante de lo que soy.

En pocos minutos y tras una corta pero agradable conversación llegamos al coche y nos despedimos. Él se marchó caminando. Yo esperaba que Luna y Rudy montasen en el coche y pensaba lo afortunado que fui esa tarde al poder elegir entre tres situaciones tan pintorescas y haber escogido la que para mí fue sin duda la más enriquecedora.
¿No os ha pasado nunca de acordaros de alguno de esos profes que tuvisteis y que os marcaron por alguna cosa, por algo que le hacía distinto? A mi me pasa a menudo y desde hace mucho tiempo. Quizá porque tuve la suerte de tener buenos profesores. Alguno de ellos los recuerdo con más frecuencia que otros, supongo que los que más me aportaron son los que más recordaré. Pero es curioso como a veces esas figuras no son plenamente conscientes de la huella que deja un educador en su alumno. Y no hablo sólo a nivel de conocimientos puramente escolares o académicos, no. Hablo de formas de entender la vida, formas de afrontar conflictos o situaciones.

Al fin y al cabo, eso es lo que nos trae a este blog: la educación. Pero también de algun modo la filosofía que hay tras esa educación.
Hoy me perdonaréis que no haya hablado de educación canina pero tenía muchas ganas de contaros todo esto. En breve traeré al blog temas relacionados directamente con la educación canina (muy probablemente sobre comunicación), colgaré info de los cursos, los grupos de trabajo y demás.

Entretanto, salud y hasta pronto!!!