jueves, 17 de noviembre de 2011

Sinceridad animal


A veces me pregunto si el ser humano está "preparado" para convivir con animales. Me da la sensación de que cada vez lo estamos menos. Hoy en día, no son muchas las personas capaces de mantener una relación 100% sincera y honesta. Bien sea con otro ser humano o con un animal. Esa es una de las claves por las que con frecuencia nos enfadamos con nuestros perros. Si llamamos a nuestro perro para que venga y no viene, nos enfadamos; si le decimos que se siente y no lo hace, nos ponemos nerviosos; si queremos jugar y nuestro perro no juega, nos frustramos... y así podría seguir y hacer una lista bien larga. En definitiva, parecemos no tolerar la sinceridad y honestidad con la que nuestros perros nos tratan. Si no viene cuando le llamas, problablemente sea porque no le apetece acabar el paseo o porque sencillamente le apetece más seguir jugando o seguir oliendo algo interesante.
Esto lo podemos trasladar al día a día, a las rutinas de casa (paseos, comida...) e incluso a los momentos de paz y tranquilidad en los que nuestra mascota descansa. Yo, cuando miro a un perro, disfruto. Más todavía si es mi perrita, con la que puedo pasar ratos largos sin hacer otra cosa que observarla. Juego a su juego: "ya que no nos podemos hablar (con la voz, se entiende) voy a observarte y conocerte al detalle". Todos los gestos, muecas, movimientos... Hasta el más sutil pestañeo cobra importancia. Y una importancia especial, ya que mientras observamos a nuestro perro, estamos viendo la sinceridad en estado puro. El cómo se siente, qué siente y cómo lo siente son cosas que siempre me han interesado, y a la vez son cosas que nos ofrecen diariamente. Ellos no esconden nada. Si no le apetece pasear porque llueve, te lo dirá. Si tiene hambre, si quiere estar contigo, si le apetece jugar con otro perro... ¡Todo nos lo dicen! Sólo hay que saber verlo. Pero estas cosas a mucha gente parece no preocuparles, y por desgracia, muchos perros acaban abandonados o sacrificados por "malos" y/o "desobedientes"... Muchos de estos casos se solucionarian con unas nociones básicas de comunicación humano-perro y perro-humano.
Dicho esto, vuelvo al inicio para plantear una reflexión: ¿Estamos preparados para convivir con animales? Y no me refiero a "convivir-dominar" o "convivir-esclavizar" o "convivir-pasando-del-perro". Me refiero a convivir en el más puro estado. En armonía. No es necesario crear una jerarquía. De hecho, bajo mi punto de vista, estructurar una familia jerárquicamente es un grave error. Tanto para las personas como, sobretodo, para los perros. Estoy harto de leer pseudo-artículos y ver pseudo-programas de TV donde se hace especial incapié al tema de la jerarquía y la dominancia. No era mi intención hablar de ello, pero es imposible no hacerlo, ya que el cuento de la jerarquia choca frontalmente con mis ideas. Alguien que intenta "ser el lider" pasará por alto todo tipo de comunicación. No se fijará en lo que su perro intenta decirle y la comunicación (si es que se puede llamar así) irá solo en un sentido: humano-perro. El humano intentará "dominar" al perro pasando por alto todo lo que el perro intente decirle... Y llegados a este punto, vuelvo a plantear una pregunta: ¿estamos preparados para tolerar la sinceridad? Bajo mi punto de vista: no. Esa es una de las razones que lleva a mucha gente a perder los nervios con su perro, a reaccionar de maneras violentas delante de algunos comportamientos (100% naturales en un perro) y a "humanizar" a su perro. No digo que sea algo malo. Pero en muchos casos, se humaniza al animal para así poder tratarlo como a un humano (osea, mal) y quedarse con la conciencia tranquila...
Y ahora sólo me queda una cosa pendiente: invitaros a tod@s a observar a vuestros perros. Nada en concreto, y a la vez todo: su comportamiento, gestos más habituales, expresiones faciales, movimiento de la cola, caricias que le gustan (esto merece casi una nota a parte...), los paseos (antes, durante y después de pasear)... y tooooodo lo que se os ocurra. Podeis convertir esto en un juego si quereis. Con el tiempo, podreis predecir muchas de las reacciones que vuestro perro tendrá ante determinados estímulos y situaciones (cara de juego, cuerpo rígido y tenso, cola estática o en movimiento...), pudiendo actuar en consecuencia y anticipando situaciones potencialmente desagradables. Poco a poco, ireis viendo más cosas, más detalles: "antes de tensar el cuerpo y quedarse estático, cierra la boca. Y antes de cerrar la boca, huele el suelo...." Y así descubrireis un mundo fantástico en el que cada día se aprende algo nuevo!

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