jueves, 17 de noviembre de 2011

domi... ¿que?

Creo que hablar seguir hablando de dominancia a día de hoy es un gran atraso, un lastre. Por eso mismo escribo esta nota y no escribiré nada más sobre el tema.

Hace años que se habla de manadas, líderes, machos y hembras alfa... etc. Y resulta gracioso que el señor que habló de ello por primera vez, L. David Mech, hace años que se retracta de sus palabras (hay un vídeo en youtube en el que lo explica). Pero parece que no llegó a tiempo. La pelota se hizo muy grande. Fue como darle un caramelo a un niño. De repente, la humanidad tenía una especie gregaria a la que someter y maltratar con toda la impunidad que la ciencia aporta. Si los expertos dicen que hay que ser el líder, es que hay que ser el líder ¿no? Bien, ¿y qué pasa cuando los expertos rectifican? Dicen que rectificar es de sabios, pero parece que en la especie humana no abundan los sabios...


El concepto de manada que estableció Mech en un principio (macho alfa, hembra alfa, manada jerarquizada) cambió radicalmente a la que se pudo estudiar a los lobos en libertad. Descubrieron que las manadas son núcleos familiares. En los primeros estudios, Mech y su equipo colocaron distintos tipos de lobo en un recinto cerrado y observaron su comportamiento. Cuando tuvieron la oportunidad de verlos en libertad, poco menos que se echarían las manos a la cabeza. Vieron que no había conflictos dentro de una manada. De hecho, la idea resulta un poco absurda desde el punto de vista efectivo: una manada necesita todos sus miembros en buen estado para sobrevivir. La manada suele estar formada por un papá lobo, una mamá loba y sus lobitos. Cuando estos crecen, dependiendo del entorno, buscan formar su propia manada o se quedan con la familia formando una manada mayor (esto sucede en territorios donde las presas son muy grandes).

Pese al empeño del sr. Mech y a los numerosos estudios realizados a posteriori que demuestran lo contrario, hoy seguimos "recetando" dominancia por doquier. Hay quien insiste en decir que la raíz de los problemas en la convivencia entre los humanos y los perros es porque los humanos no sabemos ser líderes. No sabemos imponernos.

En parte puedo estar de acuerdo con el "pseudo-educador" que receta dominancia. Yo también creo que uno de los mayores problemas es la dominancia. Pero mi visión es justamente opuesta. Es decir, muchos problemas empiezan cuando intentamos someter o "dominar" a nuestro perro.

Cuando intentamos imponernos a alguien pasamos por alto e ignoramos todo tipo de comunicación. Ese es otro gran problema.

Los estudios de comportamiento animal nos han aportado grandes cosas en los últimos años y las últimas décadas. Turid Rugaas, en su libro "las señales de calma, el lenguaje de los perros," nos describe una serie de comportamientos, acciones y movimientos que nos han ayudado a entender mejor a estos increíbles animales.

Pero ¿ahora cómo le quitas el caramelo al niño? Hay quién no concibe la posibilidad de tratar a su perro como un igual. "Es un perro. Ha de hacer lo que se le dice" ¿verdad? Pues no.
Por suerte vamos avanzando. Cada vez somos más los que apostamos por una educación basada en la comunicación, la empatía y el respeto. Nos olvidamos de los collares de pinchos, de los tirones de correa, de los golpes en el cuello... etc. Entendemos la educación de otra manera. Y los resultados hablan por sí solos. La educación que llamamos en positivo es la educación del futuro. Dejémonos de imposiciones y obligaciones. En vez de intantar ser un líder, tratemos de ser un amigo. Demos una oportunidad a la comunicación.

1 comentario:

  1. Buen post Albert!!

    El tema está muy "rayado" pero me temo que hasta que no consigamos que la gran mayoría se olvide de ese palabro, no podremos dejar de escribir sobre ello.

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